No pase.- Cuento de Anel Castilla



#EscribirEsTransformar


Mi paso es seguro. Jamás dudo de lo que hago. He recorrido tanto camino, como para sentir desconfianza por los insignificantes obstáculos que aparecen y desaparecen como formas del paisaje.

Soy el guía y Voluntad conduce. Al parecer, no siente cansancio cuando propongo una ruta, siempre hacia adelante. Voluntad se aferra al volante y no deja de acelerar, aunque el viaje sea de días, o meses sin descanso.

Así ha sido desde el inicio y será igual hasta que lleguemos al final del camino, o quedemos tendidos en algún remoto y luego olvidado sitio, a mitad de cualquier ruta.

Voluntad es compañero de todos, pero con pocos, forja alianzas duraderas y productivas. Entre él y yo, se ha establecido una de esas raras asociaciones en la que ambos nos sentimos satisfechos, bien acompañados, pero en completa libertad como individuos.

Yo soy quien decido siempre. Eso está claro. Mi especialidad es medir todas las posibilidades a la vista. Sopesar riesgos y prever oportunidades, ya sean a favor, o en contra. Con todo esto, determino cuál vía es la que promete mayores beneficios, o en el peor de los casos, menos perjuicios.

Y entonces, Voluntad se encarga del resto. Sigue fielmente la ruta que he trazado y conduce con habilidad el vehículo, que raras veces presenta daños mayores.

Somos un equipo sincronizado, experimentado y bien adaptado al trabajo conjunto. No necesitamos intervenciones externas, ni ayuda de alguien. Caminamos como debe hacerlo una máquina bien ajustada.

Por eso, los letreros que encontramos al paso, nos molestan, o causan risa. Alguien coloca un aviso de "cuidado", cuando ese paso peligroso, está contemplado desde mucho antes, por nosotros. El aviso es más bien para los despistados, que se lanzan al camino sin saber a ciencia cierta, que tipo de eventualidades encontrarán en esa ruta.

Nosotros no necesitamos letreros, o comunicados de cualquier especie. Sabemos de donde y hacia donde vamos. Deseamos enfrentar cualquier reto con nuestros propios recursos, que siempre han sido suficientes para sacarnos adelante.

Voluntad se molesta mucho cuando aparecen este tipo de cartelones.

Sin ir más lejos, anoche, alguien colocó en una curva del camino un letrero de "No pase". Así, sin mayores explicaciones. Yo conozco la ruta que elegimos ese día. No es la primera vez que la recorremos y sé que no existe peligro más adelante. Sin embargo, alguien con miedo, colocó el cartelón, para que todos los que transitaban el camino, dieran reversa, o frenaran.

Se entiende que una autoridad, dio instrucción para que se hiciera alto, esperando ahí, la nueva indicación de "hacia adelante".

Voluntad y yo vimos el letrero y sentimos el mismo malestar que compartimos siempre que alguien quiere frenar nuestra marcha. ¿Quién decide si se avanza, o se si frena? ¿Dónde está la autoridad que se coloca por encima de cualquier conductor con plena independencia? ¿Qué motivos impiden la marcha?

Nunca hemos esperado respuestas objetivas. No las hay. Estos señalamientos son obedecidos generalmente, por conductores semejantes a Voluntad, pero con menos fortaleza y decisión que la de mi amigo. Voluntad termina riendo de estas pueriles prohibiciones. Pisa el acelerador con más fuerza y barre con el letrero impertinente.

Anoche sucedió así. No paramos y seguimos adelante. Nosotros conocemos nuestro destino y no es cosa de obedecer a cualquier aprendiz de autoridad, que coloca su pequeña prohibición a medio camino.

Esa ruta, es seguro que no la recorreremos nuevamente. Es la instrucción que doy a Voluntad y él está de acuerdo con la nueva disposición.

Caminos hay muchos, cuando la meta está a la vista. No sabemos si al final, llegaremos a la misma. Pero sí tenemos conciencia de que, por Voluntad y Conocimiento, no va a quedar la cosa.

Anel