Cuentos de un Chairo.- La pequeña oposición.- Malthus Gamba



#LaCuartaTransformaciónVa


¡Queremos a otro Aburto, queremos a otro Aburto!

El grito comienza en una pequeña zona, pero se va extendiendo de a poco, para al final ser coreado por la totalidad de los convocados.

Es la tercera macha anti AMLO, verificadas en la Ciudad de México. La consigna que lanzan, tiene que ver, ya no con un reclamo válido al presidente de la república, sino con la petición para que alguien asesine al primer mandatario, en cualquier evento público, tal y como lo hizo en el pasado Mario Aburto Martínez, con el candidato priista Luis Donaldo Colosio.

El comportamiento de los conservadores da nauseas. Es gente bien vestida, con calzado de buena marca, con perfumes y lociones de buena calidad, pero con una mentalidad y un desprecio hacia quienes no tienen las mismas posibilidades económicas que ellos, reprobable, desde cualquier punto de vista. Son pobres en valores y ética. Asesinos potenciales, que no se avergüenzan al mostrar en público esa forma de pensar, carente de sensibilidad y buen juicio.

He sido testigo de otro tipo de marchas opositoras, donde la exigencia hacia un personaje es fuerte. En el caso de Felipe Calderón, el grito constante fue ¡Espurio!

Con Peña Nieto, lo más recordado era la permanente petición: ¡Fuera Peña!

Históricamente se les ha calificado de ¡Asesinos! A Díaz Ordaz y a Echeverría.

Pero solicitar el asesinato de un presidente, por no estar de acuerdo con sus políticas sociales, es una pésima novedad. Lo más lamentable es que ese grito proviene de quienes dicen ser la clase social más educada, viajada y culta del país. Una clase que demuestra su verdadera naturaleza en una simple y desangelada marcha.

Porque el contingente nunca rebasó los tres mil participantes. Y jamás se escucharon propuestas o alternativas que pudieran ser tomadas en cuenta. En realidad, no hubo reclamo. Se trató de una manifestación de odio hacia López Obrador y sus políticas sociales. Pedir su asesinato fue la cereza de ese pastel ultra conservador.

Camino lateralmente a la marcha, sin integrarme a ella. Se ve que les pesa tener que recurrir a estos procedimientos tan ajenos a la clase social que representan. Los autos han quedado en los estacionamientos de la zona. Deben caminar, desfilar, tal y como han visto cientos de veces que lo hacen los trabajadores y demás desheredados sociales.

Se sienten ultrajados por las miradas de los transeúntes. Se sientes pequeños porque son pocos los que asisten a la convocatoria. No tienen peso real como oposición y lo saben. Hay un gobierno al que no pueden comprar con dinero y privilegios y eso les ata las manos. Su única fuerza está en el dinero que (según ellos), lo compra todo.

Esta vez no es así y no acaban de digerirlo.

Finjo llevar el mismo rumbo. A veces me adelanto y luego me atraso, para que no sea evidente que estoy al pendiente de su comportamiento. Es una marcha desangelada, sin mucha convicción. Van por cumplir con un compromiso contraído, no sé por qué causas. Pero eso de muestran ante todos, definitivamente no es convicción, ni militancia comprometida.

La marcha termina tal y como comenzó, con poca participación al cierre. Nunca se reunieron los diez mil convocados anunciados. Tristemente se van retirando de a poco y nada queda de lo que fue un intento más de los grupos conservadores, para demostrar que tienen presencia significativa, dentro de la sociedad. Nada.

Entro a un café del centro y veo las primeras declaraciones y notas respecto a la marcha. Los diarios de la derecha no tienen elementos para decir que el evento fue un éxito. No Hay manera de alterar las imágenes para hablar de una marcha nutrida.

Después se sabe que Vicente Fox, fue invitado a salir de la marcha en Guanajuato, ya que su presencia como político, no fue bien recibida por algún pequeño grupo.

Me entero también que hubo un problema entre los mismos manifestantes, por el uso de una máscara con el rostro de Andrés Manuel, parodiando una votación a mano alzada. Esto parecía inevitable. El coraje contenido en muchos rostros, tenía que estallar en algún punto del trayecto.

Me quedo con la impresión de que el grupo conservador, afín al neoliberalismo, sigue en total derrota. Fue mucho más contundente de lo esperado el tremendo golpe que recibieron hace un año, a manos de López Obrador y de Morena. Y creo que sé el motivo profundo que nutre ese malestar que hoy, alcanza niveles criminales.

Ese golpe demoledor, aunque dolió mucho, fue menor. Lo que en realidad les puede, es que no fue producto de un fraude. La sociedad, en forma mayoritaria, les retiró el apoyo. Ya no son la clase dominante. Pasaron a ser un pequeño grupo desprestigiado, sin el brillo a que están tan acostumbrados.

Salgo del café y me encamino hacia mi casa. De la marcha no queda rastro alguno. Su vida fue corta y pasa sin pena ni gloria.

Los conservadores dirán lo que quieran, pero de verdad, hoy desfilan como una procesión de fantasmas. Sin peso, sin forma y sin esperanza.

Malthus Gamba