Cuentos de un Chairo.- La Transición que vivimos.- Malthus Gamba


#LaCuartaTransformaciónVa


A veces pienso que soy una persona común y corriente. Un ciudadano promedio, de esos que por millones recorren a diario las calles de México.

Estudié la secundaria y algunos semestres de bachillerato, pero no pude continuar más allá, porque el hambre que padece una familia numerosa, obliga a ocupar tiempo esfuerzo, en actividades que produzcan o complementen el pan de cada día.

Soy un profesional, pero no de esos que tienen un título colgado en una pared y que cobran cantidades considerables por sus servicios y conocimientos. Tengo amplio conocimiento en lo relativo a mantenimiento de inmuebles. Puedo reparar cualquier desperfecto en un edificio o complejo habitacional, una empresa o un comercio, sin necesidad de recurrir a proveedores o empresas externas.

Me consideran un trabajador de primera y mi sueldo, dice mucho en relación a la calidad de mi trabajo. Ganó bien. No me quejo.

Con todo, en ocasiones siento que me falta escuela. Que existen lagunas en lo que respecta a la comprensión de acontecimientos cotidianos que suceden a mi alrededor, o que son noticia de interés general. A veces, el personal de gerencia platica sobre libros, eventos importantes, películas de otros tiempos que deben ser bastante interesantes y sobre otras cosas que yo desconozco totalmente.

Y no es que su intención sea hacerme sentir mal. Platican de esas cosas como algo natural y propio de ellos. Pero yo me siento limitado en esos momentos, puesto que no participo de la educación que recibieron mis compañeros. Porque esos somos, compañeros que se tratan con respeto y cordialidad en todo momento.

Cuando están hablando de política, la cosa es muy parecida. Ellos no ven estos asuntos en la forma sencilla en que yo los miro. Para mí es evidente que antes del primero de julio, había un gobierno corrupto que robaba al pueblo de México. Se quedaba con los impuestos que todos pagamos, aparte de vender nuestro patrimonio y cobrar excesivamente por cualquier trámite. Había muchos muertos, porque la policía protegía a los delincuentes y los criminales mandaban en muchas partes del país.

Por eso el día de las votaciones, elegimos a López Obrador como presidente y a los candidatos de Morena, para que reemplazaran a todos los políticos corruptos del PRI y del PAN. Ya no queríamos saber nada de esos partidos, ni tampoco de sus pequeños aliados verdes y amarillos.

Eso es lo que yo entiendo que pasó y hoy tenemos un gobierno nuevo que está dando resultados todos los días.

Pero mis compañeros hablan y ven las cosas de otro modo. Platican de los conservadores de siempre, del problema de los grandes capitales que pueden salir del país, de si las calificadoras van dar una nota negativa, de la estabilidad financiera y otras cosas.

Y cuando creo haber entendido algo y me siento tranquilo porque estamos viviendo en efecto un gobierno de cambio, me salen con que estamos trabajando para que ocurra la Cuarta Transformación, pero que, en este momento, estamos viviendo un periodo de transición.

Ahí ya no entiendo nada y me levanto de la silla. Voy a atender mis asuntos, o a hacerme tonto en otra parte. Me molesta no comprender con claridad lo que sucede en mi país. Quisiera entender un poco más lo que sucede, para estar en posibilidad de apoyar al nuevo gobierno en todo lo posible. Soy partidario de López Obrador desde hace años y como chairo, participo en marchas, convenciendo a otra gente y votando por los candidatos del partido. No soy un simpatizante pasivo.

Pero el no comprender adecuadamente lo que ocurre, me sume en la tristeza y me hace renegar de la suerte que me tocó vivir. Hubiera querido aprender un poco más.

Por eso la llegada de Agustín fue para mí un motivo de satisfacción en varios aspectos. Necesitábamos contratar un nuevo ayudante en mi área. Agustín se presentó de los primeros, para ser evaluado. Es un estudiante que cursa la carrera de arquitectura. Inteligente, capaz y muy responsable. No tuve dudas en que era el elemento adecuado para ocupar la vacante y se le contrató.

Hicimos equipo desde el inicio. Su carácter es franco y agradable. No tiene poses de futuro profesionista y pregunta abiertamente cuando tiene dudas. Nuestra relación es más estrecha con el paso de las semanas.

Hace porcos días, cuando estábamos en uno de los pocos momentos de descanso que nos permite el trabajo, le pregunté respecto a sus preferencias políticas. Resultó que también es chairo. Aliviado, le conté sobre las cosas que había escuchado con los demás compañeros de trabajo y sobre las cuales tenía dudas o de plano no entendía algo.

En palabras sencillas, me explicó lo siguiente: efectivamente, la gente de dinero, ha existido por siglos en México. Ellos son los conservadores. Solo les interesa mantener el poder, para hacerse día a día de más dinero. Ellos son quienes en realidad han gobernado y los políticos neoliberales, vienen a ser como sus empleados.

Las calificadoras, son compañías que están a favor de los conservadores. Vigilan el comportamiento de los países, para que estos actúen de acuerdo a los intereses de los ricos. Intentan presionar a las naciones, diciendo si son o no son confiables, tomando como base, el pago de lo que piden prestado. Si ellas dicen que son malos pagadores, los bancos ya no les prestan dinero y las grandes empresas, dejan de invertir en esos países. Al menos, eso es lo que intentan hacernos creer las calificadoras.

En México, vivimos actualmente un cambio de régimen. Esto es, toda la política vieja, se desecha y se gobierna en adelante, pensando que, primeramente, los pobres son quienes deben ser beneficiados por el nuevo gobierno. De eso se trata la Cuarta Transformación. Pero esto no es rápido. Esa parte vieja de la sociedad, afectada por las formas neoliberales, se niega a morir sin presentar combate. El trabajo de la Cuarta Transformación se está implementando, pero aún no se encuentra plenamente afianzado. Por eso se habla en estos momentos de un periodo de transición, donde conviven al mismo tiempo lo viejo y lo nuevo.

Cuando todo lo viejo termine de morir y la Cuarta Transformación ocupe la totalidad de los espacios públicos y de gobierno, habremos hecho historia todos los mexicanos.

Me dio gusto haber tenido la confianza necesaria para preguntar con franqueza a Agustín. Le dije después que me faltaba educación y por eso mi desconocimiento sobre ciertos temas.

Me responde que no es así, que lo que me hace falta es acercarme a la cultura, muy distinta a la educación tradicional. Aquí ya me hice bolas de nuevo, pero me dice Agustín que no preocupe. Eso lo aclararemos más adelante.

Por lo pronto me trajo un libro que perteneció a su padre y que, en los ratos de ocio, leemos por partes. Se llama "De Espartaco al Che y de Nerón a Nixon" y fue editado hace años, por el Colegio de Ciencias y Humanidades.

Parece que comienzo a entender muchas cosas.

Malthus Gamba