La vida que elegimos.- Un cuento de América Rubio



#EscribirTransforma


Tendemos a quejarnos mucho de nuestra suerte. Creemos que nunca contamos con lo suficiente para ser felices.

Disfrutamos de pequeñas islas de felicidad, que se hunden en las profundidades de un mar de nuevas necesidades que hay que atender, en forma inmediata.

¿Alguien de ustedes ha leído a Schopenhauer? Si no lo han hecho, no saben lo que significa la voluntad de ser. Es la sed eterna del hombre por alcanzar la plenitud. La búsqueda de metas, donde pretende, inútilmente, encontrar la paz y la felicidad.

Nunca lo consigue. Apenas alcanzada el límite fijado, se da cuenta de que no es ahí donde encontrará la dicha. Quizá un poco más adelante. Retoma el camino, fijando nuevas coordenadas y se lanza a la búsqueda interminable.

Llega a viejo y entonces se da cuenta de que dedicó su vida a perseguir espejismos. Nunca encontró el sitio de paz y amor que buscaba. La llegada a algún incierto destino, significó siempre un desengaño.

El no darse por vencido, a pesar de todo, es lo que el filósofo alemán llama voluntad de ser. Y de ahí viene su otra tesis: el eterno retorno. La Búsqueda de la felicidad, que te lleva siempre al mismo sitio: la insatisfacción.

Así que cuando te quejes de tu suerte, ten presente que no se trata de algo especial que te sucede solo a ti. Eres uno más. Otro, igual a cualquiera de los que se cruzan en tu camino. Llevas la misma sed interior que te impulsa a buscar incansablemente, para descubrir que todo manantial que encuentres en la ruta, está seco y no brinda descanso, ni consuelo.

Eso predica Schopenhauer y muchos lo comprueban a lo largo de una vida de fatigas y desengaños.

Pero hay unos pocos, unos cuantos, que descubren la intención oculta que insinúa el filósofo.

Uno de esos elegidos fue Nietzsche. La voluntad para este filósofo es diferente. La voluntad de ser, se transforma en voluntad de poder.

Ya no se trata de encontrar el lugar perfecto para todo ser. Hay que crearlo. Construir las condiciones dentro de uno mismo para alcanzar la dicha, dentro de tu propia individualidad. El universo es una constante lucha de fuerzas, donde solo quienes se esmeran y demuestran voluntad, pueden modificarlo y modificarse al mismo tiempo. Ahí reside la verdadera felicidad.

Así que también, cuando te quejes de tu suerte, deberás tener presente que, de acuerdo al tamaño de tu voluntad y el enfoque que des a la misma, dependerá el que seas o no feliz, como ser vivo. Sin importar tus preferencias personales en otros aspectos inferiores de la existencia, todo operará de conformidad a la manera en que orientes esa voluntad que sientes dentro de ti.

Algunos buscan posibilidades externas, donde creen se esconde la felicidad. Otros profundizan en lo interior de sí mismos y en la importancia real de cada cosa, para hallar la verdad y con ella, la felicidad.

Pertenezco a la segunda categoría de seres, que somos muy pocos y dejo constancia de ello, en este pequeño cuento.

Nada de lo externo tiene verdadero valor para el Hombre. La lucha permanente está dentro de nosotros mismos. Ahí está el perfeccionamiento y la dicha que podemos alcanzar. Ahí se esconde la verdadera riqueza.

Ojalá y otros muchos se dedicaran a crear, a crecer y a ser felices.

América Rubio