Cuentos de un Chairo.- Porque México es libre.- Malthus Gamba


#LaCuartaTransformaciónVa


Cuando elijes tus preferencias, involucras necesariamente tu forma de ser. Te identificas con determinadas cosas, o tienes inclinación particular por ciertos criterios, tendencias, o puntos de vista. Así es como orientas tu apoyo hacia un lado en particular y desechas las demás opciones que se encontraban abiertas.

Como chairo que soy, considero que la norma básica de conducta que une a todos los simpatizantes y militantes en este proyecto de la Cuarta Transformación es uno. La honestidad. Pueden haber algunos otros puntos de contacto, pero en forma general, somos gente que busca ayudar a restablecer el Estado de Derecho en nuestro país, después de treinta y seis años de neoliberalismo salvaje.

Elegimos, por tanto, a un político honorable, intachable y sin un pasado oscuro.

A López Obrador lo han investigado con lupa y jamán han encontrado falta alguna que reprocharle. Ése es el imán del actual presidente. Sabemos que una trayectoria política de años y una vida limpia en todos sentidos, son garantías suficientes para confiarle el rumbo del país.

La Cuarta Transformación, en lo que respecta a política interior, marcha relativamente bien. Hay intereses afectados, que se oponen al cambio, fuerzas conservadoras que no se resignan a perder los privilegios que disfrutaron durante el periodo neoliberal. Eso es natural. A pesar de todo, las medidas para el cambio se implementan sin mayor problema.

La dificultad que como chairo veo en este momento, tiene que ver con la política exterior. Específicamente con el gobierno norteamericano. El presidente de ese país (al que prefiero no nombrar), se encuentra inmerso en un proceso de reelección, donde el apoyo del sector social que lo llevó a la presidencia, es de vital importancia. Debe consentirlo, alagarlo, mantenerlo convencido de que la reelección de su presidente, es el camino que conviene al país.

Ese grupo social es de blancos que se preocupan realmente por el asunto de la inmigración. Para ellos, todos los problemas que sufre su país, son culpa de quienes llegan a trabajar de manera ilegal, con hábitos y costumbres diferentes a las de los blancos protestantes.

El tremendo problema de drogadicción que tienen, así como la violencia que viven en muchas de sus ciudades, no los consideran resultado de fallidas políticas internas, sino conductas y vicios que trae el migrante.

Pienso como muchos que el ciudadano norteamericano es mucho más manejable para el gobierno, que el mexicano. Carecen de cultura política real y son, por lo mismo, fácilmente manipulables. En verdad piensan que han construido una sociedad sana y que todo lo malo que padecen, se debe a las minorías que cohabitan en su espacio.

Hoy, el enemigo que les fabrica su presidente, es el gobierno de nuestro país, que no hace lo suficiente para detener esa migración dañina.

Y aquí es donde creo que hay dos visiones del mundo diferentes y en claro enfrentamiento. Por un lado, la necesidad del imperio norteamericano de sobrevivir y mantenerse fuerte, sin importar el daño que cause a otras naciones. La desigualdad y la pobreza en el mundo, las han creado los gobiernos capitalistas y el imperio norteamericano comanda este proyecto mundial. Las personas no cuentan ahí. La riqueza y el poder, son el fin de una sociedad que basa su desarrollo en la acumulación de bienes y riqueza.

Por otra parte, está la visión humanista que pone en primer plano a la persona y su bienestar. Sobre todo, con aquellos que menos tienen y que son las víctimas del sistema capitalista. La necesidad económica, se reduce a poseer lo básico, lo necesario, sin el imperativo de procurarnos a toda costa bienes superfluos. La vida digna y honesta que procura lo suficiente para el bienestar personal.

Por eso, cuando suceden enfrentamientos entre gobiernos, donde los puntos de vista son encontrados, uno como ciudadano, debe saber hacia cuál de los lados debe inclinarse.

Durante la crisis que está viviendo México, por la aplicación de aranceles a las exportaciones mexicanas, con destino a Estados Unidos, hemos visto dos visiones distintas. La posición norteamericana, involucra el aspecto comercial, con el migratorio. No quiere más indocumentados en su territorio y pretende que México se encargue de impedir su llegada a la frontera que divide a nuestros países. Pretende imponer sus condiciones, con la amenaza del incremento en los aranceles.

A Estados Unidos no le importa la gente que huye de países que padecen hambre y violencia. Su único interés está en impedirles que el refugio final, sea su nación.

La posición del gobierno de la Cuarta Transformación es atender las causas de la pobreza y la violencia en los países de origen. Brindarles oportunidades, a través del desarrollo. Procurarles recursos para la creación de empleos, bienestar social y educación. Ver por el ser humano y su desarrollo integral, antes que usar la violencia.

Yo, como chairo, no tengo problema para entender cual debe ser mi posición personal ante este problema.

Si la honestidad es la característica básica en la Cuarta Transformación, por convicción personal, mi lugar está en la defensa de quienes nada tienen y apuestan su futuro al viaje hacia el norte, tan peligroso como impreciso. No maltrato, ni vejaciones. Ayuda humanitaria ordenada, para cumplir con los compromisos contraídos con el gobierno norteamericano. Oportunidades para esa gente, dentro de nuestro país y desarrollo inmediato del sureste nacional, con proyectos como el Tren Maya y la detonación de la zona del istmo de Tehuantepec.

Esa decisión personal, para elegir de que lado de la historia se coloca cada mexicano, la habremos de tomar individualmente, todos los mexicanos, en base a lo que nos dicte nuestra conciencia.

Habrá quien prefiera la comodidad y el confort. El dinero como meta de vida.

Y estaremos también quienes apostemos por los valores humanos y por una existencia digna para todos y no solo para unos cuantos.

Nosotros sabemos que elegimos como presidente al político más honrado y honesto de la historia actual del país y con él vamos.

Los que apuestan por el mandatario norteamericano y su estilo político, deben valorar la calidad humana de este personaje. Si se identifican con él que defiendan sus banderas.

Malthus Gamba