Cuentos de un Chairo.- Temporada de bots.- Malthus Gamba


#LaCuartaTransformaciónVa


Llegan en bloque, pretendiendo mostrar fuerza y criterio unificado. Generalmente sus armas son la consigna y la descalificación sin argumentos. Te das cuenta de que son cuentas artificiales, por su despreocupación en armar razonamientos, no digamos coherentes, sino mínimamente sensatos. El insulto es la tercera vía utilizada para fijar sus posturas en redes sociales.

Desmotivarte es la base de su juego. Tratar de bajar tu capacidad de respuesta, o infundirte miedo para que tu crítica posterior, no se dirija a los personajes o intereses que pagan por sus servicios. Los bots no quieren debatir. Les interesa únicamente inflar tendencias y atacar a quienes les ordene el patrón.

Algunos pretenden pisarlos, al considerar que se trata de alimañas nocivas a las redes. Les contestan insulto con insulto, hasta que uno de los dos se cansa y se retira, después del último recordatorio de progenitora. Pero eso no es lo adecuado. El bot puede justificar ante sus empleadores, que ha trabajado bien y que la mejor prueba de ello, es el efecto que produjo en usuarios de redes, a quienes desquició por un buen rato. Lo mejor es bloquearlos.

A mi me llegan de seguido ese tipo de plagas. Pienso que eso les sucede también a todos los que apoyan convencidos, al gobierno de la Cuarta Transformación. Esto es algo natural, si consideramos que va para un año que los conservadores perdieron el poder en nuestro país. Desde el primero de julio del año pasado, no han podido asimilar completamente el brutal golpe recibido. No tienen propuesta que enfrentar al gobierno del cambio y su rencor lo manifiestan descalificando cualquier cambio o modificación al universo neoliberal, en el que tan bien se encontraban acomodados.

Cuando un boxeador carece de técnica, no tiene más remedio que intentar fajarse en desventaja y esperar que un golpe de suerte lo salve de la derrota. Así va la derecha mexicana. Sin capacidad para recomponer el rumbo y construir una alternativa política factible y creíble para el ciudadano, se empeña en enfrentar a la locomotora de Morena, con descalificaciones y escenarios catastrofistas que pocos les creen.

El uso de bots, entra en esa estrategia. El bot es una especie de aprendiz de alquimista, que intenta convertir lo blanco, en negro. Lo limpio, en sucio. Lo honesto, en delictivo. Y viceversa. Porque si se trata de asuntos del nuevo gobierno, aunque se trate de acciones aplaudibles, el bot debe darles aspecto de irresponsables. Pero si son los que le pagan, quienes actúan en forma reprobable, su trabajo cambia y debe hacer aparecer como dignas y razonables, las vilezas conservadoras.

Son ejércitos de bots que alguien paga en la actualidad. La derecha no tendrá el poder político, pero los recursos económicos, siguen siendo ilimitados.

Hay que enfrentar a los bots permanentemente y hacerlo bien. Tengo algunas reglas personales que me sirven mucho al momento de participar en redes. Nunca contesto insultos. Bloqueo a quien insulta.

Es natural que intente debatir contigo gente que tiene una idea opuesta a la que tú defiendes. Eso es válido. Si te interesa polemizar al respecto, bien puedes hacerlo. Quizá no convencerás a tu interlocutor, ni tampoco cederás ante sus argumentos. Pero, mínimamente, habrá respeto e intercambio de ideas. Esas son las puertas que puedes abrir, sin mayor problema.

Lo malo viene cuando te atrapan en conversaciones carentes de sentido, donde el único propósito es rebatir. Deja de importar la idea central. El objetivo es llevar la contraria a todo lo que diga el usuario que se encuentra del otro lado.

Ese mundo de gente contratada, sin convicciones reales, que acude a las redes como lo hace cualquier ciudadano a su trabajo, es complejo si no se toman las medidas necesarias para enfrentarlo.

Finalmente, los usuarios de redes sociales, tarde o temprano tendrán contacto con un bot. Son inevitables. En realidad, para ellos es la manera que encontraron para ganarse la vida. Cubren un turno durante el cual, procuran encontrar opiniones en contra de quien les brinda trabajo. Las combaten. Difundir todo lo que favorece a sus patrones, entra también en el contrato.

En mi caso personal, intento tenerles paciencia. Por lo regular, son cuentas de pocos seguidores. No tienen presencia en redes por si solas. Buscan crecer a expensas tuyas. Por eso, si no insultan, las dejo pasar sin darles mayor importancia. Que griten y vociferen lo que gusten.

Eso sí, al primer insulto, se van al block eterno y de ahí ya no salen.

Los bots son herramientas usadas por un conservadurismo carente de propuestas que interesen a la sociedad mexicana. No hay proyectos nacionales, o estrategias que puedan presentar a la gente, como una alternativa diferente a la Cuarta Transformación. Son el escudo pequeño y la espada de juguete que utiliza la derecha para dar una pelea que pierde día a día, ante el avance del proyecto de López Obrador.

Los bots son enjambres de mosquitos que llegan y pican, provocando comezón, pero sin causar mayor daño.

Hay que entenderlos, ignorarlos o bloquearlos, de acuerdo a cada caso.

Pero lo más importante es no involucrarse con ellos. Mantenerlos fuera de la esfera en la que uno se mueve en redes. Generalmente, estos bots son de vida corta. Sus cuentas nacen y desaparecen velozmente.

Son una pequeña plaga, imposible de evitar, pero fácil de ignorar.

Ojalá y mi experiencia personal sea de utilidad para alguien.

Malthus Gamba