Cuentos de un Chairo.- Si yo fuera opositor.- Malthus Gamba


#LaIVTransformaciónVa



¿Qué sentirá un opositor en tiempos de la Cuarta Transformación?

Es una pregunta que me he formulado un par de veces. Sobre todo, cuando miro con detenimiento a uno de esos personajes tan soberbios, pagados de sí mismos, impecables en el vestir y con la seguridad que brinda vivir al cobijo del poder político. Todos ellos, en su interior, tienen una inclinación natural hacia el exhibicionismo. Les gusta despertar la curiosidad y quizá la envidia ajena.

Pero después del primero de julio del año pasado, se les mira tristes, preocupados, volcados hacia su interior, donde reina al parecer, la decepción, la tristeza, el desconsuelo y sobre todo, el rencor.

No han digerido bien su derrota a manos de Morena. Aún se encuentran en etapa de negación y se revuelven belicosos en contra de sus enemigos políticos. La Cuarta Transformación los dejó sin nada. Les cerró los espacios de confort, de buena vida. Los canceló el futuro que creían tener asegurado, condenándolos a un trabajo diario, idéntico al que desarrollan millones de mexicanos día a día.

Vuelven a ser ciudadanos simples. Pierden sus derechos de clase y con ello, todo privilegio. Hoy comienza para muchos una vida distinta, ajena a la que les fue prometida desde el inicio de su carrera. Imagino a políticos del calibre de Meade o Anaya, que desde la infancia fueron preparados por sus familias, para ser los futuros mandatarios de este maltratado país. Y hoy se dan cuenta de que el sueño fue roto en una contienda absurda, donde jamás tuvieron la menor posibilidad de triunfo. El espejo donde se miraron luminosos y encumbrados, yace en piso hecho pedazos.

¿Qué hacer cuando el mundo de un neoliberal se derrumba? Al parecer, rumiar por un tiempo indeterminado, esa derrota descomunal. Obcecarse en negar que las culpa les corresponde a ellos, tras años de entregar malos resultados al ciudadano. Al final, se quedaron sin respaldo social y ni siquiera los más antiguos defensores de su proyecto, estuvieron con ellos a la hora de emitir el voto.

El futuro de esta decadente clase política, es muy incierto. Las bases de los partidos de la derecha, no existen en este momento. Nadie se dice hoy en día priista o panista, ante una mayoría ciudadana que tiene muy presentes los agravios sufridos por años, a manos de esas dos fuerzas políticas. El país se viste innegablemente con los colores de Morena y hay un repudio generalizado contra todo aquello que huela a neoliberalismo trasnochado. No hay bases sociales dentro de los partidos de derecha. Las cúpulas están solas y trabajan en este momento, en favor de sus privilegios de clase y no en razón de un proyecto nacional estructurado.

Yo los veo participar en redes sociales. Al parecer, muchos han encontrado refugio en ellas. Fox, Calderón, Mariana Gómez del Campo, Belaunzarán, Javier Lozano y otros más, han hecho de twiter su trinchera personal. Desde ahí, arman pequeñas escaramuzas, con la intención de limitar el poder abrumador que disfruta Morena. Son en la práctica, tristes y solitarios guerrilleros (como aquellos a los que combatieron con saña en otros tiempos), que aparecen amenazantes con una pequeña bomba mediática. Generalmente, el artefacto explota en sus manos, o cerca de ellos, sin alcanzar el objetivo que tenía por destino. Resultan patéticos, después de haberlos visto disfrutando de todo el poder posible en nuestro país. No pasan de ser tristes bufones, en un espacio que no los acepta como interlocutores de calidad. Sus cuentas personales están infladas con bots y el debate que intentan, no pasa de ser un escándalo de locos, donde no hay idea y sí mucha descalificación sin fundamento.

Yo analizo el caso de los neoliberales, como el arqueólogo escarba entre las ruinas de viejas estructuras que se vinieron abajo en épocas remotas. Hay muchos escombros y reliquias de un pasado político que se derrumbó casi del todo hace unos cuantos meses. Algunos sobrevivientes del cataclismo intentan revertir el pasado, pero sin la intensión de modificar los usos y costumbres que los llevaron a la ruina. Para ellos "la forma es fondo" y sus maneras son una especie de patrimonio al que se niegan a renunciar. Por eso sus intentos están condenados al fracaso.

¿Qué haría un chairo como yo, si se encontrara en la misma situación que viven hoy los neoliberales?

Creo que, primero que nada, aceptar rápidamente el descalabro. La vida sigue y perder el tiempo en lamentaciones, es desperdiciar oportunidades. Después, reorganizaría la base teórica de mi proyecto político, antes de poner en práctica cualquier acción directa. Lo importante en esos momentos es renunciar a todo lo que puede ser identificado como causa de la derrota. Abandonar colores, siglas, banderas gastadas, elaborando un nuevo rostro que poco diga de lo que fue nuestro repudiado pasado.

Después, me ocuparía del aspecto más difícil. Apoyar con decisión las políticas de la nueva fuerza dominante. Ayudaría en lo posible a que su proyecto de nación se cumpliera sin mayores tropiezos. Eso me beneficiaría en dos sentidos. Aportando a la transformación del país, soy de algún modo, agente de ese cambio. Me integro socialmente al movimiento transformador, haciendo que mi oscuro pasado se diluya poco a poco. Por otra parte, facilito que el capital político del partido en el poder, se gaste rápidamente en el proceso de transformación. Se cumplen los objetivos programados, Enel menor tiempo posible.

Hay un nuevo México, es cierto, pero en ese país transformado, los neoliberales seríamos una fuerza política con presencia, con ideario propositivo y limpios de un pasado corrupto y criminal. En las siguientes elecciones tendríamos buenas posibilidades de recuperar mucho del terreno perdido.

Esto claro, es lo que un chairo con idea haría. Los actuales dirigentes de la derecha están impedidos para desarrollar reformas de fondo en sus institutos políticos.

Así que seguirán con su estrategia de guerra sucia y su posición intransigente ante todo cambio, sin considerar que al país va a cambiar profundamente, con el poyo de ellos, o a pesar de ellos.

La gran batalla la perdieron hace meses y hoy tenemos un gobierno chairo que determina el rumbo que seguirá el país.

O se integran a este movimiento, o los recolectamos poco a poco como piezas para museo. De seguir así, pronto serán reliquias testimoniales de un mundo rebasado, en el que prefirieron extinguirse como los dinosaurios políticos que son. Así andan las cosas en esta Cuarta Transformación.

Malthus Gamba