“Muerden la mano que les quitó el bozal”: cita acertada de López Obrador


#LaCuartaTransformaciónVa


Si algo quedó claro en la conferencia mañanera del día de hoy, es que existe un fuerte sector en la prensa tradicional, que no se acostumbra al diálogo circular que se verifica a diario, en la cita matutina en Palacio Nacional.

La prensa, el antiguo "Cuarto Poder", debería seguir siendo considerado "intocable", según ellos.

Los señalamientos que este periodismo hace al entorno social y político en nuestro país, deben ser considerados válidos siempre. Pero cuando el gobierno o la sociedad civil, le muestran que también existen fallas en su trabajo, se molestan y acuden al escudo de la "libertad de prensa".

Hoy fuimos testigos de la arrogancia y maneras poco profesionales que muestran estos periodistas, cuando se les demuestra que su compromiso con la verdad es dudoso.

El presidente les señaló con claridad que en el caso de Culiacán, lo que les urgía era vender la nota del acontecimiento, en forma rápida. Sin importar si los datos disponibles en el primer momento eran escasos.

La mayoría de los medios de comunicación tradicionales, fundamentaron su información en datos parciales y en rumores recogidos en todas partes.

En su defensa, estos periodistas alegaban al presidente que "no había información oficial" en esos primeros momentos. Por eso se vieron obligados a reproducir, malinterpretando, los pocos datos que les llegaban.

Esa es una justificación ridícula, carente de base sólida.

La información, en un evento tan delicado como el que se estaba verificando en Culiacán en esos momentos, no fluye fácilmente, ni tampoco está sujeta al ritmo que conviene al periodismo que espera cómodamente instalado en sus redacciones.

Los datos van cayendo de a poco y de acuerdo a las posibilidades de comunicación que se dan en un escenario donde hay violencia y falta de garantías.

Los primeros datos que proporcionó el Gabinete de Seguridad, a escasas horas de haber concluido el operativo en Culiacán, eran imprecisos. Eso lo asumió el gobierno a la mañana siguiente.

¿Cómo pueden pedir estos periodistas, deseosos de información fresca, datos de una situación que se encuentra en curso, o que acaba de finalizar?

Ese es el punto que debe movernos a reflexión en este momento.

El papel que juegan quienes informan, en tiempos de la Cuarta Transformación.

Para muchos de estos comunicadores, lo más importante en su profesión, es vender bien cada noticia. El espíritu mercantil, propio del neoliberalismo, asoma en ellos sin pudor alguno.

Ganar la noticia a otros medios, o estar presente en el merado de la noticia diaria, es lo relevante en su negocio.

En vista de lo anterior, su formación adolece de una de las virtudes que debieran adornar a todo ser humano: la paciencia.

Culiacán pone de manifiesto cómo la premura movió a la mayoría de los medios nacionales, para presentar los hechos ocurridos en el operativo de captura de un delincuente, sin corroborar información, sin verificar las fuentes y sin entender que en los primeros momentos que se viven en situaciones tan complicada como la que se dio en Culiacán, los datos son escasos y muchas veces contradictorios.

Fueron varios eventos que se dio en diferentes puntos del Estado de Sinaloa. No solo era la casa donde se encontraba el delincuente. Hubo movilización en toda la entidad, dado que la delincuencia atacó diferentes zonas e instalaciones ubicadas en el Estado. ¿Cómo pretender que desde los primeros minutos, el Gabinete de Seguridad Nacional, tuviera en el escritorio la información completa de los hechos?

Un periodismo verdaderamente profesional, deja la prisa de lado y solo publica la información confiable que está a su alcance. O hace la aclaración de que hay rumores sobre hechos específicos, pero que los mismos no están confirmados.

Lo que no es válido, es publicar fotografías de un elemento del ejército, manifestando que se trata del delincuente que se tenía asegurado.

No es válido publicar que el presunto criminal, se encontraba declarando en instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública, como algunos medios aseguraban.

No es válido publicar que el delincuente asegurado, había salido de la casa y puesto en libertad en una carretera, o entregado directamente a los grupos delincuenciales.

Este tipo de "periodismo", creó un clima de desconcierto, que en muchos casos obedeció no a la falta de información, sino a intereses de grupo conservadores, para desinformar intencionalmente. Se crearon escenarios falsos sobre lo que sucedía. Se dio por buena información carente de sustento. Se publicó todo lo que llegó a las manos de estos medios, sin separar el trigo de la cizaña.

Hoy que el presidente López Obrador les hace ver que el trabajo de la mayoría de los medios convencionales es de poca calidad, cuando se trata de hechos relevantes para el país, se molestan varios de los asistentes a la mañanera y alegan en su defensa que, a falta de información oficial, ellos deben echar mano de todo lo que encuentran a su alcance.

¿Eso es profesionalismo? ¿Es compromiso con la verdad, asumir posiciones de este tipo?

La Cuarta Transformación alcanza también a los medios de comunicación que injustificadamente se consideran un poder fáctico.

El manejo de la noticia fue un arma en tiempos neoliberales, pues se construían "verdades" manipulando la realidad. Se encumbraban o destruían personajes, instituciones, gobiernos, empresas y reputaciones.

La libertad de expresión en tiempos de la Cuarta Transformación está garantizada plenamente. Pero los medios de información, de acuerdo a lo señalado por el presidente, deben auto regularse, para responder a la demanda de verdad, que exige a diario el pueblo de México.

En la conferencia mañanera del día de hoy, queda clara una situación: puede más la verdad manejada por un solo hombre, que hace uso de ella en forma correcta, que las justificaciones pueriles o el enojo de decenas de reporteros que se niegan a asumir sus errores y enmendar sus conductas.

Decirles que sus notas sobre Culiacán fueron tendenciosas y que faltaron a la verdad con ellas, no es insulto ni agresión personal.

Si el gobierno aceptó desde el inicio que el operativo fracasó, ya que se presentaron errores, ¿por qué los periodistas no pueden reconocer su fracaso, al haber publicado información que hoy sabemos, era totalmente falsa?

¿Por qué se molestan con los señalamientos de un presidente que habla con la verdad y les brinda una libertad que durante el neoliberalismo les negaron a algunos de ellos?

Estos periodistas deben acostumbrarse a que el diálogo es circular y que su posición, no va a ser compartida siempre por el gobierno, ni tampoco por una sociedad cada día más crítica.

O se auto regulan y asumen una posición menos mercantil y más profesional, o serán rebasados rápidamente por los nuevos medios de información que están naciendo en redes sociales.

A la gente poco le interesa la noticia inmediata, procesada de cualquier forma. Al pueblo le importa y mucho, la verdad. La realidad de los hechos, aunque esa verdad, no se procese en forma tan inmediata.

Malthus Gamba