López Obrador ante la guerra de lodo


#LaCuartaTransformaciónVa


Es fácil que algunos ciudadanos, al ver la cantidad de noticias que circulan en los medios tradicionales y redes sociales, donde se dice que la Cuarta Transformación y sobre todo, el presidente de México, están llevando al país por un rumbo equivocado, duden del nuevo proyecto de nación que se construye y piensen que quizá se equivocaron al momento de emitir su voto.

Cuando estas situaciones suceden, se puede decir sin duda alguna, que esos ciudadanos quedaron atrapados en la telaraña de mentiras que teje a diario el derrotado y reducido ejército conservador, que sueña con recuperar el poder en el corto plazo.

Sembrar dudas, es la herramienta que están trabajando los grupos reaccionarios desde que asumió el poder López Obrador.

La Cuarta Transformación y el presidente, llegan con un apoyo social increíble. Muchos pensaban que esto sería pasajero. Hablaban de la luna de miel que acompaña a cualquier presidente durante los primeros meses de gobierno.

Estaban seguros de que este apoyo se iría diluyendo de a poco, hasta hacer a la figura presidencial, un sujeto vulnerable al asedio y ataque de los grupos de poder, que fueron afectados al caer el último gobierno neoliberal.

Pero la fuerza social que respalda a López Obrador, no se quiebra. Hay un sólido apoyo ciudadano a las políticas de cambio que implementa la Cuarta Transformación. Un acompañamiento permanente al presidente, en las tareas de gobierno que implican cambios y reacomodos que a veces son difíciles de entender. La austeridad republicana, ha significado recortes en algunas áreas que disfrutaron anteriormente de beneficios económicos especiales. El dispendio que se vivía en la administración pública, termina.

Esto no ha sido del agrado de muchos, pero al final, la gente entiende que para sanear la economía nacional, es indispensable reducir el gasto del gobierno y aprovechar todos los recursos en proyectos de beneficio social.

Así que, aunque se han tomado decisiones difíciles, la confianza en el presidente es casi total.

Ningún mandatario en el pasado reciente del país, había disfrutado de tal confianza, por parte del pueblo que gobierna.

El caso de López Obrador es una de esas excepciones que se presentan muy de vez en cuando.

Toda su vida está marcada por la austeridad. A diferencia de la mayoría de los políticos mexicanos, el dinero nunca ha sido el motor de sus acciones. Vive del modo en que lo hacen millones de mexicanos. Sin lujo, ni exceso, atendiendo convenientemente a las necesidades indispensables para llevar una vida honesta y digna.

Aparte la política, escribe cotidianamente y cuenta con una producción que envidiarían muchos profesionales de las letras. Le gusta viajar y conoce por lo mismo, todos los rincones del país. La actividad política lo ha puesto en contacto con todos los segmentos sociales de nuestra nación y sabe de las necesidades y problemática que presentan las diferentes zonas del territorio nacional.

A López Obrador lo conocen todos los mexicanos. Desde la gente más humilde, hasta los políticos y empresarios encumbrados.

Y esa es precisamente la llave que le abre las puertas en millones de hogares mexicanos.

Uno puede constatar a diario, como es recibido con cordialidad y atención, en cualquier sitio donde se detiene o pasa.

Entonces, ¿Cómo pueden pensar los grupos conservadores, que una guerra de lodo, desatada precipitadamente contra el presidente, puede prosperar y manchar la imagen de un personaje que se distingue por ser diferente al resto de los políticos?

En la conferencia mañanera del día de hoy, López Obrador señaló que en el Estado de Veracruz, específicamente en el municipio de Boca del Río, el SAT reporta que aparece como socio en 26 empresas que no han tenido actividad empresarial y que fueron dadas de alta ante esa dependencia, el mismo día: 11 de agosto de este año.

La única explicación posible y creíble, es la guerra sucia de los grupos reaccionarios.

Unos minutos después de dar a conocer esta información, López Obrador señaló que Manuel Bartlett sufre también de un acoso por parte de la derecha reaccionaria, que paga a determinados comentócratas por hacer "investigaciones" tendenciosas que desacrediten a quienes participan en el gobierno de la Cuarta Transformación.

El presidente reafirmó su confianza en Manuel Barltlett y señaló que el director de la Comisión Federal de Electricidad, se encargará de desmentir las notas pagadas que difunden los medios afines a la derecha nacional.

La figura de López Obrador está muy por encima del resto de los políticos mexicanos. Ha ganado un lugar especial en nuestra sociedad, en el cual, los mismos conservadores, han admitido que todo es nítido y claro. No hay hechos deshonestos en su biografía, ni acciones vergonzosas en su actividad política.

Los únicos que intentan manchar a la figura presidencial en este momento, son quienes se agrupan en la ultra derecha reaccionaria.

Claudio X González y la COPARMEX, dirigida por Gustavo de Hoyos Walther, fueron señalados nuevamente por López Obrador, como los responsables de la lluvia de amparos que impiden el inicio de las obras, para la construcción de las nuevas pistas en Santa Lucía. Además, aparece un personaje oscuro en esta trama de desestabilización política y social que intentan los conservadores: el ex ministro José Ramón Cossío Díaz, que al parecer, es quien asesora al grupo de Claudio X González, en la elaboración de los cientos de amparos presentados en contra del aeropuerto de Santa Lucía.

Las conferencias mañaneras nos dan la posibilidad de conocer las acciones de gobierno de la Cuarta Transformación, pero al mismo tiempo, nos permiten corroborar a diario la calidad humana del presidente López Obrador. No hay discurso preparado de antemano. Es un diálogo abierto, donde nos expresa su forma de pensar y el por qué de las acciones de gobierno que implementa.

Es como platicar con un conocido, o un amigo que se abre para mostrar abiertamente su forma de ser.

Contra esto, nada pueden los conservadores, conocidos por su afición a la corrupción y la mentira.

La guerra de lodo no es una estrategia sana y por lo mismo, no dará dividendos a quienes la practican.

El pueblo sabe que en este momento, el gobierno de la nación está en manos del político más honesto y responsable de los últimos tiempos.

No será con métodos tan burdos, como los reaccionarios puedan detener a la Cuarta Transformación, o enlodar al presidente.

Malthus Gamba