Las dos caras de la farsante oposición apartidista


#LaCuartaTransformaciónVa


Inicia 2020 y trae en los primeros días de enero, dos posicionamientos en contra de las políticas emprendidas por el presidente López Obrador y el gobierno de la Cuarta Transformación.

El añejo Ejército Zapatista de Liberación Nacional, después de uno de sus largos periodos de hibernación política, sale del silencio que lo caracterizó durante la mayor parte del periodo neoliberal, para declarar que se encuentra en pie de lucha y que dará férrea batalla para impedir la construcción del Tren Maya.

La vieja dirigencia zapatista, desgastada, anquilosada y sin plan nacional alterno que pueda oponer a las políticas nacionalistas del gobierno de López Obrador, amenaza con desatar un movimiento de inconformidad, que frene los proyectos de desarrollo en la parte sur del país.

Para la dirigencia del EZLN, las maneras y formas de "buen gobierno" establecidas en los municipios autónomos de la región que controlan, son muestra de que su visión política está por encima de los mecanismos de gobierno que impulsa la Cuarta Transformación. Esos municipios se autogobiernan y autoregulan eficazmente, sin los vicios que se observan en la administración pública nacional.

Esto puede ser cierto, hasta cierto punto.

Pero lo que no dice la dirigencia del EZLN, es que no es lo mismo gobernar con orden un municipio, que hacerlo en todo el país.

Lo que está funcionando en tierras zapatistas, no puede ser de ninguna forma un plan de gobierno, no digamos para el país. Ni siquiera para un Estado.

Una comunidad indígena que se rige por usos y costumbres, poco tiene que ver con el ritmo de vida de una sociedad más compleja, donde intervienen empresarios nacionales y extranjeros así como trabajadores que demandan sus derechos. Donde es necesario brindar servicios educativos, de servicio médico y atención a todas las demás necesidades y demandas sociales.

La bandera mentirosa que maneja la dirigencia del EZLN es que ellos son ejemplo de correcto gobierno y que esta manera de conducir sus comunidades, puede extrapolarse al resto del país.

Al menos eso es lo que se entiende de su opaca posición política, porque esta vetusta dirigencia, nada democrática, puesto que se ha eternizado en los puestos de mando dentro del movimiento, jamás ha presentado un proyecto nacional de desarrollo.

Y aunque las comunidades indígenas que habitan a lo ancho y largo del país merecen todo el respeto, apoyo y consideración social y política posibles, debemos tener presente que México abarca a un amplio número de sectores sociales que en algunos casos, poco tienen que ver con las maneras y formas que se observan en estas comunidades.

El EZLN, por errores de esa dirigencia que lleva años usufructuando el poder dentro del movimiento, carece de respaldo nacional entre los distintos grupos étnicos que se ubican en el país. Esta dirigencia ni siquiera cuenta con el apoyo del total de las comunidades ubicadas en el Estado de Chiapas.

Para muchos originarios de esa región, el proyecto del Tren Maya significa salir del olvido y la miseria a que fueron condenados por los gobiernos neoliberales del pasado. La parte sur de nuestro país, lleva un nivel de vida inferior al que se vive en las zonas centro y norte de México.

Lo mismo sucede con las comunidades que se ubican en el istmo de Tehuantepec. Ven claramente que los proyectos para el desarrollo de la región, traerán consigo un mejor nivel de vida.

Por eso las encuestas realizadas para conocer el punto de vista de estos grupos sociales, han arrojado resultados favorables respecto a los proyectos de desarrollo.

La dirigencia del EZLN, dígase lo que se diga, trabaja actualmente a favor de los intereses conservadores. Estos comandantes y subcomandantes que cambian de nombre, se rolan los cargos y están siempre detrás de las decisiones finales, perdieron el rumbo desde hace años.

No tienen poder de convocatoria y su representación a nivel local es mínima. Se dejan usar por la derecha reaccionaria, a la que en realidad nunca han atacado, fuera del enfrentamiento inicial en 1993.

El otro movimiento que intenta salir a las calles para exigir un cambio en la política de seguridad que instrumenta y fortalece a diario el gobierno del presidente López Obrador, está encabezado por el "activista social" Javier Sicilia.

Este personaje oscuro, falto de carisma que hoy dice que la política de "abrazos y no balazos" es equivocada, es el mismo que hasta hace poco, quería resolverlo todo a "besos".

Su "organización civil" fue de las favorecidas durante los últimos gobiernos neoliberales. Se movía y vivía dentro de su agrupación, en base al dinero público que recibían del gobierno neoliberal en turno.

Hoy no llega ese dinero del pueblo a sus manos y es evidente que esto molesta.

Pero en la historia de Sicilia hay elementos más preocupantes. Está documentado que él y la familia Lebarón, recibieron en el pasado financiamiento de parte de los dirigentes de la secta Nxivm (nexium), liderada por Keith Raniere y acusada en los Estados Unidos de cometer delitos y abusos sexuales.

El contacto se llevó a cabo por conducto de Emiliano Salinas Occelli, hijo del expresidente Carlos Salinas de Gortari.

Fue por conducto de la fundación In Lak'ech por la Paz A.C., dirigida por Emiliano Salinas, que se dio esta relación.

En el año 2011, la secta financió la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad, promovida por Javier Sicilia y en la que participó también Julián Lebarón.

Javier Sicilia anuncia hoy que realizará una nueva marcha a finales de este mes, partiendo de La Paloma de la Paz de Cuernavaca, para llegar tres días después a Palacio Nacional. El itinerario será prácticamente el mismo que se siguió en el 2011.

¿El financiamiento para la marcha será el mismo también?

¿O quién pagará en esta ocasión los gastos que genere el evento?

Ahí nuevamente caminarán juntos Javier Sicilia y Julián Lebarón.

Dos ciudadanos que lamentablemente perdieron a seres queridos por la violencia que vive el país, pero que han utilizado su desgracia para hacer política a favor de intereses conservadores.

Ni la dirigencia del EZLN, ni el minúsculo movimiento que encabeza Javier Sicilia, tienen una propuesta real y válida para el país. Todo su discurso está lleno de lugares comunes y pronunciamientos vacíos.

El pueblo de México en su gran mayoría, apoya las estrategias que impulsa la Cuarta Transformación.

Es evidente que algunas requieren de tiempo para dar resultados, sobre todo en lo que respecta a paz y seguridad, pero la planeación e implementación de las medidas requeridas, está a la vista de todos.

No serán estos pequeños grupos que intentan descalificar al gobierno y reclutar incautos para su causa, los que echen por tierra el trabajo de todo un año de gobierno, e impidan el avance de la Cuarta Transformación en su segundo año.

La dirigencia del EZLN y Javier Sicilia y sus pobres propuestas, están condenadas al fracaso.

Su pasado los condena anticipadamente.

Malthus Gamba