La educación, como única arma contra la violencia


#LaCuartaTransformaciónVa


La mayoría de los mexicanos somos conscientes en este momento, de que existe un proyecto integral que impulsa el gobierno de la Cuarta Transformación, para hacer frente al problema de la criminalidad y la delincuencia.

Conocemos las partes importantes del mismo, que tienen que ver, por una parte, en brindar oportunidades de educación a los jóvenes y abrir fuentes de empleo para los mismos.

Acciones encaminadas en este sentido, mediante programas como Jóvenes Construyendo el Futuro y becas para quienes se encuentran estudiando, son base sólida para cambiar la orientación de la juventud, hacia horizontes alejados de las actividades criminales.

La creación de la Guardia Nacional y el trabajo de la Unidad de Inteligencia Financiera para congelar cuentas pertenecientes a la delincuencia organizada, completan el frente que opone el gobierno a quienes se dedican a actividades ilícitas y generan la violencia en el país.

Con todo, sabemos que recuperar la paz en todo el territorio nacional, llevará tiempo. Es un problema complejo, en el que se encuentran involucrados grupos delincuenciales, autoridades e incluso pequeños grupos sociales, que ante la falta de oportunidades, han elegido la vía del delito para hacerse de recursos económicos.

Solo el sector reaccionario en el país, impulsa la perversa idea de que la criminalidad y la violencia, pueden detenerse de un día para otro, usando para ello el poder letal de las fuerzas del orden y el ejército.

Esta política de exterminio fue intentada durante los últimos dos sexenios, sin que los resultados obtenidos, muestren un avance real al respecto.

Hace unos días, los empresarios mexicanos que acompañaron al presidente López Obrador en su conferencia mañanera, se dijeron dispuestos a invertir sus capitales en el país, dado que consideran que la ruta de cambio establecida por el gobierno, es la adecuada.

Por otra parte, la confianza en el presidente de México no baja. Mediciones realizadas por la encuestadora Buendía, Laredo y Asociados, indican que el 71% de los mexicanos, apoyamos el trabajo del presidente López Obrador y que si el día de hoy se efectuara una consulta sobre revocación de mandato, 8 de cada 10 ciudadanos, votarían a favor de que Andrés Manuel continuara en el cargo.

Esto tiene que ver con lo señalado anteriormente, por ser datos importantes que dan cuenta de la abrumadora confianza que existe actualmente, en las políticas públicas impulsadas por la Cuarta Transformación.

Existe una clara conciencia social, en el sentido de que desafortunadamente, la lucha contra la delincuencia y la violencia que ésta genera, va a llevar tiempo y que es de suma importancia atacar las causas que originan que muchos mexicanos, prefieran atar su destino a este tipo de vida salvaje y cruel, ante la falta de otras oportunidades que debiera procurar el Estado.

Por eso es que la campaña de desprestigio que lleva a cabo la clase política conservadora, no obtiene el respaldo de la sociedad. Nadie cree que exista una forma real de terminar con tanta violencia en el corto plazo. Y menos si la receta es la misma que se aplicó en el pasado, sin éxito alguno.

Pero en la conferencia mañanera de este día, el presidente López Obrador agregó algo importante a esta lucha contra la criminalidad y la violencia.

A pregunta de un reportero sobre la forma en que el gobierno enfoca el prematuro consumo de sustancias adictivas en adolecentes que están cursando estudios secundarios, el titular del ejecutivo explicó lo siguiente:

Hay un plan que está en marcha, para incorporar en los libros de texto gratuitos, información y temas específicos sobre el daño que implica relacionarse activamente con el mundo de las drogas.

Este aspecto fundamental en el combate al uso de estupefacientes, no había sido considerado en forma prioritaria por algún gobierno del pasado.

Para muchos mexicanos, ha sido triste constatar cómo adolecentes que hace poco tiempo eran niños sin malicia y plenos de salud, se transforman en dependientes de cualquier tipo de droga que les acercan los distribuidores, nada más al ingresar a la escuela secundaria.

Claramente lo dijo el presidente hoy. La política del gobierno no sigue el camino de prohibir el consumo de determinado tipo de sustancias en ciudadanos que ejercen con libertad su derecho a decidir.

Pero con los niños y menores de edad, la situación cambia por completo. Ahí sí es obligación del Estado, garantizar el pleno desarrollo del menor, sin dejarlo expuesto a la influencia de agentes nocivos, que aprovechan su poco conocimiento de la realidad, para atraparlo o reclutarlo dentro del grupo de los adictos a este tipo de sustancias, o en las filas de quienes se dedican a este negocio ilícito y criminal.

Estamos conscientes de que el camino va a ser largo. Habrá mejoría gradual que iremos apreciando de a poco.

Pero las medidas de gran calado, aquellas que impedirán que los ciclos de venta y consumo se repitan, tienen que ver en mucho con la calidad educativa que proporcione el gobierno.

La campaña de información masiva sobre los problemas que genera el consumo de drogas, son una parte importante en esta estrategia de combate.

Pero la educación desde la infancia, antes de que el adolescente se vea frente a frente ante la disyuntiva personal de consumir o no este tipo de sustancias, es vital y una obligación que hasta ahora, en los tiempos de la Cuarta Transformación, asume el Estado mexicano, con total responsabilidad.

Ya no más menores que salen limpios de sus hogares, para ser presa fácil de quienes se dedican a la venta de estupefacientes.

Que los ciudadanos mayores de edad decidan en libertad si el uso recreativo de determinadas drogas (incluidos alcohol y tabaco), son aceptables en su vida. Es un derecho que no puede ser atacado, ni controlado.

Pero con la infancia y la adolescencia, es otra cosa. Ahí toca al Estado, garantizar sus derechos humanos y su calidad de vida.

Malthus Gamba