La contramanifestación conservadora


#LaCuartaTransformaciónVa


El domingo primero de diciembre, el presidente del país dará un informe a los ciudadanos, sobre los avances conseguidos por la Cuarta Transformación, en su primer año de gobierno.

No será un informe a la manera neoliberal, donde los indicadores macroeconómicos, las cifras maquilladas convenientemente y el ocultamiento de la realidad del país, son columna vertebral de un discurso que da cuenta de un avance inexistente.

López Obrador, al igual que lo hace de lunes a viernes en la conferencia mañanera, explicará de manera sencilla, los verdaderos logros sociales alcanzados en este primer año de transformación.

Son datos que le constan a la gente, como el aumento en un 16% al salario mínimo, el hecho de que no existan más gasolinazos, el término de la corrupción en el gobierno federal, la no aplicación de nuevos impuestos, los programas sociales que benefician a quienes menos tienen, etc.

Será por tanto un día de fiesta que compartirán el presidente López Obrador, el gobierno de la Cuarta Transformación y sobre todo, un pueblo consciente de lo acertado que fue votar por Andrés Manuel y Morena, en las pasadas elecciones.

Ese mismo día, los conservadores (moralmente derrotados), realizarán una marcha en rechazo a las políticas públicas que serán aplaudidas en ese mismo momento, en la plaza del zócalo capitalino.

Para los grupos reaccionarios, toda la actividad del gobierno de la Cuarta Transformación, ha sido equivocada.

Lo mejor para el país, según ellos, es continuar con políticas neoliberales idénticas a las que nos llevaron al fracaso nacional. Repetir la historia vivida durante los 32 últimos años. Eso es progreso para ellos. Eso produce beneficios (en sus bolsillos).

Si López Obrador va a rendir cuentas claras sobre lo realizado en el año que concluye, sería sano también que las fuerzas reaccionarias, informaran sobre los "avances" que su proyecto para la recuperación del poder político, han cristalizado en el mismo periodo.

Este texto tiene la sana intención de ayudarlos, refrescando su memoria respecto a las acciones y resultados que obtuvieron durante ese periodo:

Los conservadores se opusieron con firmeza a la cancelación del nuevo aeropuerto en terrenos del lago de Texcoco. Desplegaron una fuerte campaña mediática, jurídica y política, para frenar dicha cancelación.

Al final, fueron derrotados en toda la línea y ese aeropuerto no se construirá.

Los conservadores se opusieron a la construcción de las nuevas pistas en lo que se conocerá en adelante como aeropuerto Felipe Ángeles, en Santa Lucía. Presentaron una serie de amparos y recurrieron a la prensa tradicional que sirve a sus intereses, para frenar los trabajos.

Finalmente, perdieron la batalla ante el gobierno de la Cuarta Transformación y el aeropuerto en Santa Lucía, se está construyendo.

Los conservadores se opusieron a la construcción de la nueva refinería en Dos Bocas, Tabasco. Los medios de comunicación incondicionales a su causa, realizaron el trabajo sucio necesario, para desprestigiar el proyecto.

Sin embargo, sufrieron una nueva derrota y la nueva refinería ya se construye.

Los conservadores están utilizando estrategias de guerra sucia, donde la verdad es lo de menos, cuando se trata de agredir al presidente López Obrador, o a políticas impulsadas por la Cuarta Transformación.

Los medios de comunicación reaccionarios, difunden noticas falsas, o distorsionan la realidad, en un intento por restarle credibilidad al gobierno del cambio.

Hay motivos para sospechar que en el caso que se vivió en Culiacán, Sin., recientemente, la derecha filtró información a los grupos criminales, para que fracasara el operativo. Recordemos que buena parte de la actual burocracia, trabajó anteriormente con los gobiernos neoliberales.

Con todo, a días de cerrar el año, la luna de miel entre López Obrador y el pueblo de México no concluye.

El apoyo al presidente es abrumador y la derrota de la estrategia conservadora, inocultable.

Los conservadores han elegido como dos de sus líderes visibles, a los expresidentes Felipe Calderón y Vicente Fox. Ambos trabajan preferentemente en redes sociales, donde las granjas de bots que pagan con recursos de dudosa procedencia, amplifican sus mensajes personales en contra del gobierno del cambio.

Quien vea la cantidad de réplicas que tienen estos mensajes, pensará que hay un buen número de ciudadanos que apoyan las ideas de estos dos personajes.

El problema que tienen Calderón y Fox, es que en la vida real, pocos acuden a sus llamados.

Calderón cancela constantemente asambleas en apoyo a su nuevo Partido, debido a que no se reúne el quórum requerido.

Fox ha convocado a marchas y actos en contra de la Cuarta Transformación, donde pocos asisten. Es más, a él lo han corrido de eventos, donde su presencia política es rechazada.

Otro esfuerzo reaccionario que de poco ha servido.

Los conservadores afiliados al Partido Acción Nacional, han protestado de todo y por todo. Ninguna política que nace la Cuarta transformación les agrada. Han llegado al ridículo de acudir a organismos internacionales, en su intento por deslegitimar al actual gobierno. Han tomado la tribuna en distintas ocasiones y en fecha reciente, uno de sus representantes más "distinguidos", Gustavo Madero, intento agredir a la presidenta de la Mesa Directiva en el Senado.

Todo en vano. Las políticas impulsadas por el gobierno del cambio, no han podido ser frenadas y el descredito de la derecha, crece.

Los conservadores, pertenecientes a los grupos empresariales de extrema derecha, siguieron con mucha fe la estrategia diseñada por Claudio X González y Gustavo de Hoyos Walther, para golpear en forma permanente al gobierno de la Cuarta Transformación, intentado usar la vía jurídica como ariete. Presentaron una serie de amparos, para frenar el avance de cualquier proyecto de alto impacto.

Al final, el Poder Judicial les negó la razón y todo terminó en un descalabro más para los reaccionarios.

Si López Obrador va a brindarnos este primero de diciembre un discurso sobre los avances y logros del gobierno de la Cuarta Transformación, bien pudieran los conservadores hacer público un "antidiscurso", en el que dejen constancia del fracaso manifiesto de cada intento por descarrilar a un gobierno que impulsa un cambio de régimen.

La derecha mexicana no ha avanzado un centímetro en el último año. Su trabajo destructivo, no rinde frutos.

Va a ser interesante el observar la cantidad de gente que se concentrará en el zócalo el día primero de diciembre, para festejar los logros que, como ha dicho el presidente, son de todos.

En contraste, veremos cuál es el poder de convocatoria de una derecha reaccionaria, que lo único que puede ofrecer a quienes lleguen a su marcha, es la reseña de los fracasos y derrotas sufridas durante el último año.

Se pide atentamente a quienes acudan a la marcha del fracaso, que lleven una buena dotación de pañuelos desechables

Porque se vale llorar.

Malthus Gamba